HOLA a todos.
Me alegro de inaugurar la segunda vuelta de textos de Duerme, don Quijote. Esperemos que sea más duradera y fructífera que la primera. Para ello os pido el mayor apoyo que podais ofrecerme: subiendo textos, comentando, invitando. Me hizo mucha ilusión que comenzaramos este blog y no desearía que acabara siendo olvidado por falta de actividad. De esta manera, y sin mas dilación, inauguro la semana de los Poetas Muertos. Hablar de los poetas y su relacción con la muerte, el tema de la muerte en la poesía, la muerte de la anécdota y la universalización mortuaria del poema... Seguro que tenéis muchas más ideas que yo.
CARTA DE UN POETA A OTRO,
Taun a Germán 1 de Julio 2007
Querido y, a ésta intespetuosa hora de la noche, somnoliento germán,
Te escribo para ponerte al tanto: la espera para convertirme en escritor se vuelve más tediosa a cada paso. Es como si estuviera cargando con una montaña sobre mis espaldas y se me fueran cayendo segmentos rocosos cada poco. Dicen que la ignorancia da el placer. Recuerdo lo orgulloso que estaba de mis primeros poemas. ¡Y qué malos eran! Y los de hoy, ¿cómo serán mañana? Los de ayer ya los corrijo, pero siguen sin estar acabados. Esto me va a llevar mucho. Algunos poemas hay que cambiarlos de arriba abajo. Sigo pensando que esperar a ser poeta me va a llevar mucho tiempo, pues, no hay poeta sin poemas. Los míos, inconclusos como están, sólo podrían considerarse poemas en el caso de mi muerte. Pues en la muerte las cosas no se concluyen, simplemente son. De este modo no hay poetas sin poesía, y no hay poesía sin muerte. Esta idea me acaba de despertar de la cama, cosa, por otro lado, nada infrecuente. No se si te lo he dicho, pero soy sonámbulo.
Mucha gente piensa que ponerse a escribir y leer cuando puedes hacer otras cosas “más gratificantes”, es perder el tiempo. “Vive la vida, mañana estarás muerto”, esa frase tan utilizada por los enemigos del acto intelectual y literario se entronca con la idea antes expuesta. Su acto radica en el miedo a la muerte. Ellos (perdóname por utilizar la 3ª persona del plural, pues al final todos los que aquí se exponen son desdoblamientos de mi mismo). Como decía, ellos temen a la muerte, su existencia termina con ella, la nuestra (otra licencia, perdón) comienza en la muerte. Sin embargo, ellos son porque la muerte está. En la infinitud de la vida inmortal la pasión por la pérdida del tiempo no tiene sentido. Disfruta hoy y mañana y mañana y mañana, etc. Nosotros tampoco podríamos vivir eternamente: estaríamos toda la existencia buscando perfeccionar nuestra creación, y una vez que, tras mucho trabajo, lo hubiéramos conseguido, o, como mucho, habernos acercado todo lo que el alma mortal, inmortal en esta hipótesis, puede hacerlo a la perfección, seríamos poetas en vida y tal perfección acabaría destruyéndonos. Locos, como Prometeo, el fuego eterno vendría acompañado de la tortura diaria. El poeta es en la muerte, ese es el lugar donde muere eternamente. Tu y yo (otra licencia más) sólo escribimos poesía, el término poeta nos lo tiene que otorgar el negro beso de la muerte. La poesía es perfección. La inmortalidad no es la perfección, es tan sólo la continuidad de lo imperfecto. Lo perfecto es inabarcable por su mortandad. Lo perfecto atraviesa la mente del artista en un microsegundo para no volver. Lo perfecto es mortal en sus formas; tales como la palabra poesía. ¿Qué es poesía?
La respuesta, por una regla de tres lógica, deberíamos encontrarla en los textos mas cercanos a la muerte de los grandes poetas. Como a mano solo tengo la Correspondencia Completa de Hölderlin y la Obra Completa de Rimbaud, voy a citarte lo que pueda.
Hölderlin, al Hermano
Queridísimo hermano!
Espero que te tomarás a bien que te escriba una carta. Estoy convencido de que me crees si te digo que para mí es un auténtico placer saber que te encuentras bien y que gozas de buena salud. Aunque te escriba tan poco te ruego que tomes esta carta como señal de mi interés por ti. Observo que tengo que concluir. Me encomiendo a tus bienintencionados recuerdos sobre mí y me nombro
tu hermano que te aprecia
Hölderlin.
De Rimbaud el prologuista habla de que en sus últimas cartas no hay rastro de literatura. Perdóname que no sea mas exhaustivo en mi búsqueda de esos textos pero creo que un gran poeta como Rimbaud no se merece ser tratado tan mal.
¿Qué más se puede decir? Los poetas son al final de sus vidas, cuando, precisamente, han abandonado el arte de la poesía y sus banales escritos son una sombra de lo que fueron en un pasado. Algunos como Baudelaire llegaron a la tetraplegia. El mismo Hölderlin se volvió loco. Los finales son estúpidos, incomprensibles, se retuercen para sorprender al lector. El final es el comienzo verdadero del poeta, y siempre es necesario tomar una pausa, una coma o un punto, para comenzar una nueva frase. Así es el final, a nadie le gusta el The End al final de una buena película; y tomándome la última licencia de la noche. Feliz Día del Orgullo Gay.
Das Ende.
Tuyo,
Tu amigo
Taun.
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2 comentarios:
La muerte está siempre allí, esperando paciente. La muerte de un gato puede suponer mucho dolor. Mi gato murió el lunes y aún se siente su ausencia. Seguro que se reencarna en algo bonito.
Con que se reencarne en una chica tan maja como tú sería suficiente.
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